Alimentarse saludablemente es más importante de lo que nos creemos.
Muchas veces no somos conscientes de su importancia y, sobre todo, no somos conscientes de lo que realmente ingerimos en nuestra rutina diaria. No nos damos cuenta de que ese picoteo de comida insana no se "camufla" si luego nos comemos un gran plato de verduras. Todo lo que ingerimos cuenta, tanto los alimentos sanos como los insanos.
Por otro lado, muchas veces no sabemos que dependiendo de la manera de cocinar (o de comprarlos ya procesados) determinados alimentos estamos mermando sus beneficios y convirtiéndolos en insanos. Así, por ejemplo, no es lo mismo comer unas verduras horneadas o cocidas al vapor en casa y regadas con aceite de oliva virgen extra que comernos unas verduras rebozadas en tempura de una bolsa de procesado del supermercado.
Ser conocedor de la importancia de una alimentación saludable, de cómo llevarla a cabo (maneras de cocinar, grupos de alimentos que debemos restringir o potenciar, etc) nos ayuda a mejorar nuestra alimentación y, por ende, transmitirla a nuestro alumnado y sus familias.
Todo ello puede potenciarse en el aula mediante muchas de las actividades que hemos visto, primero, en donde nos damos cuenta de lo que realmente comemos en el día a día o en cómo puedo transformar una receta con ingredientes o formas de cocción no tan sanas y sustituirlas por otras alternativas más saludables.
Estas actividades nos permiten hacer partícipes a nuestros alumnos y por qué no, a las familias. Estas actividades sirven para ir siendo poco a poco conscientes de los beneficios de una alimentación equilibrada y saludable a partir de la conciencia de nuestros hábitos y su posible
modificación.
Igualmente interesante como docentes es el conocimiento de los diferentes Trastornos del comportamiento alimentario que existen para así poder detectar en el aula lo posibles casos, así como para, acorde al nivel evolutivo de nuestro alumnado, hablar sobre ello.

Comentarios
Publicar un comentario